Los esclavos yorubas, traídos a Cuba durante la última parte del siglo XVIII, recrearon muchas formas de vida, tradiciones y costumbres en esta parte del Nuevo Mundo tal como habían sido observadas previamente en el continente africano. Uno de los aspectos culturales más importantes que estos esclavos trajeron consigo fue el sistema religioso de los Orishas, profesado en África por el pueblo yoruba. Los resultados de estos restablecimientos nunca fueron completamente iguales a sus contrapartes africanas; posteriormente, con el tiempo, surgió en Cuba una religión diferente conocida como Santería. El nuevo nombre crea la ilusión de que pertenece a los santos de la religión católica profesada por los españoles que conquistaron, colonizaron y poblaron Cuba tras el descubrimiento del Nuevo Mundo por los europeos.
Orishas, Danza e Instrumentos Musicales
En la Santería, los practicantes veneran a los mismos dioses africanos u orishas, entre los que se incluye Babalú Ayé o San Lázaro, que no son deidades yorubas sino dahomeyanas (Nota del editor: Dahomeyana es un reino del África occidental que floreció en los siglos XVIII y XIX en la región que hoy es el sur de Benín). Pero, a diferencia de lo que ocurre en África, cada dios africano se identifica también con un santo católico que tiene una importancia paralela. La intención original del esclavo africano era disfrazar ante sus amos la devoción a los Orishas; sin embargo, esto dio inicio a un profundo proceso de sincretismo entre ambas religiones —una africana y la otra europea— que dio origen a la Santería. También resulta bastante sorprendente que esta nueva religión estuviera impregnada de elementos filosóficos cubanos, formas de devoción, establecimiento de jerarquías y relaciones sociales cuyo linaje se situaba indistintamente en los dos continentes mencionados. Este hecho permitió, con el paso del tiempo, que no solo los descendientes de europeos sino también los de africanos —cuya suma supera a la población de Cuba— pudieran participar fácilmente, si así lo deseaban, en esta nueva religión.
No obstante, las formas artísticas de la Santería, específicamente la música y las danzas que incorporó, preservaron las costumbres y las actitudes estéticas de los africanos. Por ejemplo, a pesar de que el español se utiliza en los servicios de culto, los cantos empleados en la Santería se siguen interpretando hoy en día en lengua yoruba. Asimismo, la música consiste en la forma mixta de canto de un solista que alterna con un coro bajo el principio estructural de "llamada" (solista) y "respuesta" (coro). El acompañamiento de estos cantos se realiza con frecuencia mediante diferentes conjuntos de tambores, en los que el concepto de una guía rítmica organiza la estructura musical. Aquí la armonía, que es el concepto organizativo primordial de la música europea, queda completamente fuera de la ejecución artística.
La danza la realizan bailarines individuales o grupos que forman una coreografía diversa, utilizando predominantemente líneas y círculos propios de la danza africana. Permanece completamente ajena al baile en pareja del estilo europeo. Tradicionalmente, en la Santería, existen tres tipos instrumentales generales que se utilizan para tres tipos distintos de actividades:
- Los tambores batá, utilizados en las ceremonias de mayor importancia religiosa.
- Las güiras o abgüés, empleadas en las actividades de culto de menor importancia.
- Los tambores bembé, hoy sustituidos por las congas cubanas (o simplemente congas), utilizados en las actividades seculares vinculadas a la religión.
Los factores que llevaron a la Santería a ser considerada una religión pertenecen a estrategias muy diversas de la población cubana, que permitieron que sus formas artísticas, de evidente ascendencia africana, se transmitieran a individuos cuyas costumbres y preferencias eran muy diferentes y, por tanto, más cercanas a las de los europeos. Este proceso de africanización ocurrido en Cuba —que por supuesto no permanece geográficamente dentro del continente africano— permitió la incorporación de comportamientos estéticos nacidos en África para entremezclarse con formas artísticas claramente cubanas. En este proceso la Santería desempeñó un papel fundamental; sin embargo, se dan similitudes con otras religiones afrocubanas como la Regla de Palo, de ascendencia bantú.
Las formas artísticas de los ancestros, sobre todo su música y sus danzas, han nutrido y siguen nutriendo buena parte de la música profesional cubana de hoy. Tanto es así que se le reconoce a la par de la música popular cubana y de la música clásica o de concierto creada en el país. No pocas actitudes y comportamientos estéticos que caracterizan hoy al individuo cubano nacieron en el marco de esta religión, y muchos de sus símbolos de identidad han pasado también a constituirse como símbolos de identidad para Cuba en general.